Estrategias de gaviotas expuestas a peligros durante la incubación

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Estrategias de gaviotas expuestas a peligros durante la incubación

Según un estudio realizado en la isla de Sálvora entre 2010 y 2013 por Alberto Lucas

Las gaviotas expuestas a peligros durante la formación de los huevos favorecen la supervivencia de unas crías sobre otras

Incrementan las diferencias comportamentales y morfológicas entre hermanos de una mismo nido

M. Del Río | Vigo
Los genes y las condiciones ambientales determinan principalmente las características de las crías de cualquiera ser vivo. Pero esas condiciones ambientales ya son transmitas por las madres mediante lo cuidado y los recursos que dan a sus hijos, incluso antes del nacimiento. En analizar cuáles son estos efectos mantenernos centró su tesis de doctorado Alberto Lucas, concretamente en el desarrollo de la gaviota patiamarilla (Larus Michahellis). Explica el investigador que las madres no sólo influyen en el fenotipo de la descendencia mediante los genes, “en muchas especies, unas condiciones benignas durante el desarrollo permiten una mayor eficacia biológica”. Y decir, que los efectos maternos no representan únicamente una transferencia pasiva de la información ambiental a la descendencia, “sino que también son un ajuste activo del fenotipo de los hijos a uno determinado ambiente”, lo que se conoce cómo “efectos maternos anticipatorios”. Lucas analizó el caso de las gaviotas patiamarillas basándose en el hecho de que en ambientes cambiantes y predecibles a corto plazo “las madres pueden programar el fenotipo de los hijos al ambiente en el que se encontrarán tras el nacimiento” y subraya que las aves son un buen sistema de estudio de los efectos maternos, “puesto que en un huevo las madres depositan todos los recursos necesarios para el desarrollo , como por ejemplo, nutrientes, antioxidantes o hormonas”.

investigador duvi gaivota
Alberto Lucas

Al estar adaptadas al vuelo, durante los primeros días de vida las aves son muy vulnerables a depredadores, como el visón americano. Por eso, la rapidez en ocultarse y el tiempo que pueden permanecer inmóviles determina su pervivencia. Pero en este comportamiento está presente la influencia materna, ya que en ciertas situaciones, las madres pueden incrementar su eficacia biológica favoreciendo la unos hijos sobre otros. En el caso de las gaviota, ponen el último huevo más pequeño, varios días después y con menos recursos. En condiciones favorables pueden salir todos adelante, pero en el caso de peligro, esta estrategia favorece a los primeros huevos y asegura la supervivencia de parte del nido.

El estudio de Alberto Lucas, dirigido por los profesores Alberto Velando y Judith Morales, se centró en la isla de Sálvora entre 2010 y 2013 y confirmó el papel de los efectos maternos sobre el fenotipo de la descendencia, en respuesta a distintas condiciones ambientales. Las conclusiones muestran como las madres expuestas al visón durante la formación de los huevos incrementaron las diferencias comportamentales y morfológicas entre los hermanas de una mismo nido, posiblemente para favorecer a determinados pollos. Por otra parte, el estudio de Lucas determina que los segundos hijos de estas madres expuestas al visón reaccionaron antes tras escuchar el grito de alarma y tuvieron un comportamiento más tímido, mientras que los terceros hijos fueron más llamativos y pesaron menos que sus hermanos. Otra de las conclusiones es que las madres modificaron la duración del desarrollo en el huevo del tercer poloo, posiblemente para reducir la diferencia de edad con sus hermanos.

El papel de los antioxidantes

En el caso de las gaviotas, el crecimiento durante los primeros 30 o 40 días es muy rápido y, en muchos casos, “el estrés oxidativo puede afectar negativamente al crecimiento y a la supervivencia”. Además de nutrientes, los por los reciben substancias antioxidantes, como vitamina Y y carotenoides, tanto en el huevo como en la dieta suministrada por ambos padres. Un mayor atribuirte de antioxidantes en el huevo y después de la eclosión puede beneficiar a los hijos a lo largo de toda su vida, pero sin embargo, “estos efectos beneficiosos podrían depender del ambiente en el que van a crecer”. Los resultados del estudio muestran que “las diferencias de tamaño entre los pollos al nacer estuvieron determinadas desde el momento de la formación de los huevos y el suplemento de vitamina Y durante la formación de los huevos incrementó el peso corporal de las crías al final de la fase de crecimiento, independientemente de la cantidad de antioxidantes después del nacimiento”. Según el investigador “esto confirma que las madres con niveles más altos de vitamina Y pueden producir una descendencia de mejor calidad”. El estudio además analiza los efectos de la disponibilidad de vitamina Y en el tamaño del tarso, o el efecto inmunoestimulante de los carotenoides, “que depende del estatus oxidativo de los pollos”.

Fuente:

Duvi

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